En Roviralta entendemos que vuestra boda no es solo un evento, es uno de los capítulos más intensos de vuestra historia.
Nuestro trabajo no es simplemente grabar lo que ocurre, sino crear una película que os permita volver a revivir este día con el paso de los años.
Porque cuando el día de la boda termine, lo único que de verdad tendrás en el futuro es el valor de este recuerdo.
Cada plano tiene su intención.
No forzamos las escenas, la acompañamos con una mirada cinematográfica.
Solo aceptamos 12 historias al año. Esto nos permite dedicar las suficientes horas a una edición única que tu recuerdo merece.
Nuestra presencia os aportará tranquilidad.
Nos integramos como un invitado más para capturar la autenticidad de cada momento.
Imagina esto: han pasado 20 años. Estás sentado con las personas que más quieres y le das al play.
No solo ves las imágenes, sino que vuelves a sentir, aquel nudo en la garganta mientras recitas tus votos, la risa cómplice de tus amigos, la emoción de ver a tu familia reunida.
Ese es el valor que protegemos.
No hablamos de minutos de vídeo, hablamos de un recuerdo al que siempre podrás volver.
No solo elegiréis a quien grabará vuestra boda; contaréis con aliados que cuidaran cada momento de vuestra historia.
Antes de la boda, nos sentamos a hablar con calma. Nos gusta conoceros. Queremos entender como sois, vivís el día y qué estilo os representa, para saber desde el inicio qué tipo de película vamos a construir juntos.
Aquí empieza la confianza y donde la logística deja de ser una preocupación para que la emoción tenga espacio.
El día de la boda nos integramos como un invitado más.
Trabajamos con los últimos medios audiovisuales y necesarios para estar a la altura, pero nuestra herramienta más importante es la discreción.
No forzamos los momentos.
Dejamos que sucedan y los acompañamos con el enfoque adecuado.
La magia comienza en el montaje. Dedicamos muchas horas a una edición artesanal donde cada corte tiene un porqué. No entregamos una sucesión de imágenes, entregamos una obra que respeta el ritmo de vuestras emociones. Para que en cualquier momento podáis volver a ellas.
Ha sido capaz de captar cada momento, cada emoción, cada detalle del mejor día de nuestras vidas para crear un recuerdo que nos acompañará para siempre. Además de ser un excelente profesional que convierte en arte las imágenes que captura, es una excelente persona que te transmite toda la tranquilidad necesaria en un día tan importante.
Cada vez que vemos nuestro vídeo de bodas me emociono reviviendo aquel día tan maravilloso. Alejandro es un estupendo profesional, y se nota que sabe lo que hace. Ya lo bordó en la boda de mi hermano hace varios años y en la nuestra también. Mil gracias por hacerlo tan fácil y ayudarnos en lo que ha hecho falta.
Su trabajo es impecable, Alejandro es una persona meticulosa que disfruta con la creación de momentos inolvidables, ya no solo vídeos si no recuerdos para toda la vida. Lloré en cada microsegundo de los videos que nos realizó y eso es muy complicado de conseguir.
Supo captar cada momento de ese gran día de la mejor manera para poder tener un recuerdo vivo precioso. Se integró totalmente con los invitados y casi no nos dimos ni cuenta de su presencia cuando estaba grabando. Persona atenta y cercana que te hace sentir a gusto.
Mi nombre es Alejandro Roviralta y entiendo el cine como la única herramienta capaz de vencer al olvido. Con más de 20 años de trayectoria, mi camino no se mide solo en tiempo, sino en la profundidad de los momentos que he tenido el honor de capturar.
No soy una gran productora de volumen; soy un artesano que trabaja desde la cercanía. Mi búsqueda de la excelencia visual me ha llevado a ser director de certámenes, impartir talleres y jurado en concursos internacionales, reconocimientos que hoy son el reflejo de un compromiso innegociable: tratar cada boda no como un evento, sino como una pieza de arte cinematográfico única.
Mi estilo no busca fórmulas, sino la verdad: esa mirada que lo dice todo o ese gesto íntimo que solo ocurre cuando hay alguien de confianza detrás de la cámara. Al final, mi propósito es sencillo pero ambicioso: que tengáis la tranquilidad de disfrutar vuestro día, sabiendo que el resultado será un recuerdo impecable y eterno.
Para trabajar con el cuidado que merece vuestra historia, aceptamos solo 12 bodas al año.
Creemos en los procesos sin prisa, en la atención a los detalles y en dedicar a cada película el tiempo necesario para que se sienta viva.
Por eso buscamos colaborar solo con parejas con las que exista una conexión real y una forma compartida de entender el recuerdo.
El calendario para 2026 / 2027 está abierto, con plazas limitadas.